Venezuela a veces río por no llorar

Venezuela a veces río por no llorar

El pasado fin de semana no publique ningún post en mi blog debido a que me encontraba de vacaciones por Venezuela, tuve algunos días libres, así que los aproveche para visitar a mi familia y muchos amigos que tenia tiempo que no frecuentaba. En el post de hoy quiero dejar mi percepción sobre lo que pude ver en diez días que estuve en mi amado país luego de un año sin visitarlo. No sin antes recordar que en tal día como hoy en 1810 se dieron los primeros pasos independentistas de Venezuela con España, los cuales se cumplieron con éxito el 05 de julio 1811.

El camino a casa

Planifique mi viaje por tierra desde la ciudad de Cúcuta, para los que no conocen el procedimiento, es muy sencillo, todo es cuestión de pasar la frontera, llegar al terminal de San Cristóbal y ahí agarrar el bus que necesites para llegar a tu destino. En ese proceso uno conversa con varias personas y ve muchas cosas. Algunas llamaron mi atención, una de ellas es ver el estado de los paraderos donde estos buses realizan una pausa para que los pasajeros coman algo y vayan al baño, y menciono esto porque hace un año que viaje, dos de los paraderos donde estuve no estaban en el estado en que los vi ahora. El aspecto actualmente era deprimente, y sentir la mirada prevenida de las personas en el sitio por un temor a no saber si alguno de los que estaba ahí podía robar al otro, no era precisamente algo cómodo, al parecer lo que está sobrevalorado en Venezuela es la paranoia.

La burbuja inflacionaria.

Sin embargo, ya conocía mi gente, conocía mi país, así que no tuve mayor problema en bajarme y pedir una de las famosas arepas Venezolanas que tanto me gustan y que estando en el exilio añoro comerlas de nuevo, mi sorpresa es cuando me entero que el billete mas grande de Venezuela (100 Bolivares) hoy por hoy solo me alcanza para comprar una arepa, cuando el vendedor me dice “son 100 pana” me vino una risa y dije dentro de mi “no me jodas, ya esta en 100 Bolívares una arepa”, le di el billete, pedí un jugo también y para no perder la costumbre, costó de igual forma otros 100Bs.

Por un momento pensé que estaba en Ciudad Gótica.

Al llegar a mi bella Barquisimeto, ciudad que se ha caracterizado por mantener un ritmo de vida bastante tranquilo, me sorprendió ver lo apagada que se ve de noche, es increíble el nivel de oscuridad, al parecer el gobierno o la alcaldía no hace nada por resolver el sistema iluminación, por momentos me pareció estar en una película de Tim Burton o Chris Nolan y la sola idea de imaginarme de pronto caminar por esas calles tan sombrías causaban en mí un temor que nunca había sentido por esos mismos sectores.

Mi gente sigue siendo hermosa.

No pretendo hacer de este post, una copia de todos los artículos que he visto en la red acerca de lo mal que está el país, creo que somos bastante maduros para darnos cuenta que efectivamente el país no pasa por su mejor momento y que los problemas son múltiples, así que no voy a enumerarlos acá más de lo que lo he hecho hasta ahora.

Un año sin ver a algunos amigos y amigas, y de hecho tres años sin ver a otros. El cariño de la gente hacia mi sigue intacto, e incluso veo que ha incrementado con el pasar del tiempo, pero lo que me asombró no fue eso, lo que me asombró es que la actitud de muchas personas sigue siendo la misma que hace algunos años, evidentemente cada quien demuestra su descontento al gobierno de la forma que le parezca, pero no sin antes regalarme una sonrisa, es algo como decir “el pais esta jodido, pero te acuerdas la vez que estábamos tomando con las amigas de…” y nos desplazamos a una conversación más amena, aún hay un espacio para el humor negro y burlarnos un poco de nuestras desventuras.

Hablamos de los mismos cuentos, nos reímos de los mismos chistes, bebimos el mismo ron con el que preparamos unos ricos cócteles de cubalibre, y así se fueron varias noches, quizás nos hicieron falta algunos productos que se encuentran escasos, pero te garantizo que mi gente nunca me negó un abrazo, una sonrisa o simplemente hacerme pasar un buen rato, y si eso aún existe en el corazón de las personas, es porque ahí esta la clave para enfrentar el día a día del Venezolano y salir adelante. Con que solo mi grupo de amistades y familiares tenga en sí el deseo de salir adelante, y ese amor por la gente, significa que aun hay esperanza, me cuesta pensar en tenerle odio a otro ser humano solo porque piensa distinto a mi, y quiero enfatizar el verbo “pensar”, porque otra cosa muy distinta son las personas que le están haciendo daño al país de manera premeditada, para mi ellos no están pensando, o bueno de pronto si, pero solo en ellos, y valga la cuña “Venezuela somos todos”.

Hay gente que me preguntaba antes del viaje “Porque vas a ir”, “eso no esta vuelto mier%& por alla” y otra que no dejan de decirme es “Llevas papel higiénico”, la verdad ninguna me disgusta y tampoco tengo que reprocharle nada a ellos, porque la percepción que se tiene del país afuera es gracias a la que los pocos medios de comunicación pueden dar. La razón por la que no me indigna este tipo de comentarios las daré en la parte final del post. Mi respuesta hacia esos comentarios siempre era que no hay nada más valioso que la gente que me esta esperando allá, eso no tiene precio. Y es así, ya que fueron unos días fenomenales, en que me logre desconectarme del mundo en gran parte.

Como lo veo a lo lejos.

A veces la gente piensa o simplemente me dice “Claro Ricardo, decir las cosas sentados en un computador desde el exilio es muy fácil porque no estas acá viviéndolo” Y a todos ellos les digo, tienen razón, pero en parte nada más. Les recuerdo que tengo familia, amigos y seres queridos que aún están en Venezuela luchando con mucho sudor día a día para sacar a su familia adelante, incluso como no, irse del país en busca de un mejor futuro. Todo lo que le suceda a Venezuela me afecta directamente, y no saben cuanto. Por ocasiones he tenido que recurrir a esa frase “hay que reír pa’ no llorar”.

Los problemas sin duda agobian, y frecuentemente leo noticias y hablo con mi gente, y a veces he tenido que ausentarme unos minutos de mi trabajo para derramar algunas lagrimas en mi indefensión e impotencia de no poder hacer mucho por ellos desde acá, de igual forma deprimirme no va hacer que la situación mejore, como dice Frank Underwood “Hay dolores que te tumban lo llaman dolores inútiles y yo no tengo tiempo para cosas inútiles”, frase con la cual comulgo, por tanto salgo de esa situación lo suficientemente rápido para poner a mi cerebro a pensar y trabajar en pro de ayudar a mejorar la situación de mi gente.

Quítate tu pa’ ponerme yo

Cuando tenia la edad de 11 años, y me preguntaban de donde era mi familia y yo contestaba con orgullo “Colombiana”, los comentarios despectivos no se hacían esperar “Narcotrafico”, “Guerrilla”, “El país más violento de sur américa” y pare usted de contar. Que te digan a esa edad esas cosas sobre tu familia creo que hace sacar de casillas al que sea o al menos bajarte el animo por un buen rato. Recuerdo también cuando con humor negro hablamos de la situación en Cuba por falta de alimentos y conocimientos en ese país. Ahora me pregunto, con que cara voy a decirle a la gente de afuera, específicamente Colombia, que no haga los comentarios mencionados párrafos arriba, con ninguna ¿verdad?. Los papeles se invirtieron totalmente, Colombia es el mejor pais de latinoamerica para hacer negocios según los expertos de Doing Business y Cuba ya se encuentra en conversaciones para salir del bloqueo de los Estados Unidos, como quien dice quítense ustedes pa’ poner a Venezuela

Para finalizar, quiero recalcar lo siguiente, a veces la gente que esta en Venezuela dice que no hay personas capaces para sacar ese país adelante, y ante eso yo quedo atónito, por que es una falacia en todo sentido. Venezuela es una máquina de producción de talento, y eso se puede ver desde afuera, muchos Venezolanos emprendedores han salido a triunfar por el mundo y estoy seguro que más de la mitad de ellos se vio en la necesidad de hacerlo, porque si el país estuviera mejor estarían allá trabajando duro.

La historia de un país no se planifica, va arraigada de cambios sociales, que son a la larga los que definen la cultura y vivir de un País. Hace algún tiempo Colombia pasó por problemas muchos más graves que los que tiene Venezuela hoy en día, y vaya que ha aprendido de sus errores y en la marcha hacen lo posible por corregirlos. Esta vez era el turno de Venezuela.

¿Cuanto va a durar esta etapa?

El tiempo que usted quiere que dura y hasta que el Venezolano aprenda de sus errores y arregle individualmente su forma de pensar y actuar. Primero debemos pensar en nosotros y luego en nuestros seres más apreciados al momento de apoyarlos, las ayudas y el progreso tienen que venir de medidas éticas y moralmente correctas, si usted logra conjugar esas dos características en su día a día, usted esta haciendo el cambio que quiere ver en el mundo, lo único que le falta es salir y convencer a otra persona con su ejemplo que haga lo mismo y al cabo de un tiempo todos viviremos en constante alegría. Hace un momento dije que tengo esperanzas en los Venezolanos, porque aun veo caras sonrientes, y si aun hay eso, se puede hacer cualquier cosa, recordando primero ser felices y gratos y luego movernos y trabajar en base a nuestras inconformidades.

Buen día, excelente semana y nos vemos en un próximo post.

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